Los longobardos y sus pueblos vecinos

En la última entrada hicimos un repaso por el culto longobardo a Odín y las manifestaciones que éste tenía para su veneración por este pueblo. El culto a este dios germánico fue importante hasta el punto de que los winnili cambiaron su nombre a longobardi por su favor tras ganar a los vándalos, y también se crearon los luchadores cinocéfalos o de cabeza de perro, los berserker, gracias a los cuales los longobardos pudieron derrotar a los assipites en su migración hacia el sur. Hoy vamos a hacer mención a esos pueblos que se encontraron con el pueblo que estudiamos; un último artículo de introducción general previo a un estudio más pormenorizado de la aventura longobarda. ¡Bienvenidos a Germania!

Aculturación y sincretismo étnico.

Como ya dijimos en entradas anteriores, la de los longobardos es una migración similar a la de los godos, los suevos o cualquier otro pueblo germánico migrante en Europa; es una historia de múltiples gentes, de tribus, dirigidas por sus propios líderes que obedecen a su vez a una élite que da nombre a la migración; en nuestro caso, los longobardos. La migración seguirá hasta dar con suelo italiano, momento en que se dará lugar al reino longobardo del Italia.

Paulo Diácono menciona que en la Germania superior e inferior habitaban muchos pueblos; pero que del lugar de donde salieron los winnili salieron también los godos, vándalos, rugios, hérulos y turcilingos. Hay un pueblo que en cronista cita con especial desprecio, los escritobines o escritisines en palabras de Jordanes. Según nos cuenta, este pueblo cumple todos los estereotipos de bárbaro incivilizado: no cultiva la tierra, no bebe vino, sólo se alimenta de carne y leche y viste con las pieles de los animales que caza. No conoce la costura y se limita a atar las prendas con los nervios de los animales que caza.

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Imagen 1. Distribución de los pueblos nativos de Scandia. Fuente: Wikipedia.

El siguiente pueblo que los longobardos hallan cuando llegan a una tierra denominada Scoringa es el vándalo, guiado por Ambri y Assi, que a diferencia de los escritobines eran de índole violenta y tenían sometidos a todos los pueblos de alrededor. Éstos pidieron un tributo a los winnili para poder cruzar sus tierras, pero se negaron y se dispusieron a combatir. Es aquí cuando el mito nos cuenta cómo los winnili rezaron a Freia para que ésta intercediera ante Odín y les concediera la victoria. Como finalmente lo lograron, cambiaron su nombre a longobardos, en honor a como Odín los había denominado al verlos al amanecer, “los de las largas barbas”.

La migración llevó a los longobardos a encontrarse con los assipites en la tierra conocida como Mauringa; donde tuvieron que volver a luchar para poder pasar. En esta ocasión salen a relucir los guerreros cinocéfalos o berserker para intimidar al enemigo y disuadirlo de iniciar una batalla a gran escala que los longobardos seguramente iban a perder. Así se pudo resolver un combate singular entre dos campeones de ambos pueblos; siendo elegido como campeón longobardo un esclavo que quería ganar la libertad para él y para los suyos a cambio de la victoria. El combate fue favorable a los longobardos y estos pudieron continuar su viaje. En este punto es relevante destacar que a raíz del combate de los campeones; la élite longobarda libera a un buen número de esclavos o gentes sometidas aceptándolos como guerreros y otorgándoles el estatus de “portadores de armas” u hombres libres. Se podía deber a una escasez endémica de guerreros tras el encontronazo violento con otros pueblos, pero lo cierto es que estamos ante el primer proceso de aculturación y sincretismo étnico documentado por las fuentes.

Este hecho es denominado por Paulo Diácono como “el ritual de la flecha”, y consiste en la aceptación por parte de la élite que se libere a una o más personas de su estado servil para incorporarlos al estatus libre y militar, dotándolos así de derechos como portar armas o la propiedad de bienes y esclavos, pero también otorgándoles el deber de luchar por el pueblo longobardo. Tal es la importancia de este ritual, que el cronista lo define como “la fórmula de la tradición patria” incluso en el período del reino de Italia.

Cuando los longobardos se asentaron por un tiempo en nuevas tierras, quizá en la margen izquierda del Danubio a su paso por Hungría, son sorprendidos por un violento ataque de los búlgaros, que causan estragos en la población entre muertos y cautivos hasta el punto de llegar a raptar a la hija del rey Agilmundo. Será su sucesor, Lamissione, quien lleve la venganza contra los búlgaros en una cruenta batalla desfavorable para los longobardos. Dice el cronista que viendo perdida la batalla, Lamissione prometió la libertad a todos los esclavos que lucharan por la victoria de su pueblo; estamos de nuevo ante un acto de promoción social auspiciado por las élites, en este caso el rey. La llamada tuvo éxito y los longobardos ganaron la batalla, obteniendo de nuevo la libertad multitud de esclavos. Parece un acto recurrente en la sociedad longobarda el otorgar la libertad a los esclavos en situaciones de peligro inminente para así acrecentar los efectivos militares y poder hacer frente a los enemigos.

Estos “esclavos”, debe decirse, no tenían por qué serlo en el sentido estricto de la palabra, sino que podrían ser simplemente élites o miembros de otras tribus integradas en la migración a los que los longobardos favorecen otorgándoles un estatus de igualdad. No descartamos que también hubiera esclavos, pero parece más apropiado tener en cuenta ambos conceptos, lo que reflejaría la permeabilidad de la sociedad longobarda en su proceso migratorio para asimilar e integrar miembros de otras tribus y naciones.

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Imagen 2. Mapa del reino longobardo en Italia. Fuente: reyesydinastias.blogspot.com

Los longobardos llegarán a otra tierra, Rugilandia, hogar de los rugios, que fueron completamente destruidos hacía tiempo, según el cronista, por Odoacro, el causante de la desaparición del Imperio Romano de Occidente como entidad política. Gracias a que la tierra quedó desierta los longobardos pudieron asentarse en ella, ya en la margen derecha del Danubio, en suelo anteriormente romano. Aquí los longobardos se toparon con varios pueblos cronológicamente hablando, según el cronista, como los hérulos, que al parecer estaban emparentados con los longobardos o tenían algún tipo de alianza con ellos. Sea como fuere, el rey Tatone decidió ir a la guerra contra los hérulos, y los combatió de tal manera que los dejó completamente diezmados hasta el punto de que no podían darse ya un rey.

Tatone no pudo disfrutar de su victoria porque fue asesinado por su sobrino Wacho, que derrotó a su vez al hijo de Tatone, Hildechis, obligándolo a exiliarse entre los gépidos. Wacho luchó contra los suevos y los puso bajo su dominio, además de dar mucha importancia a la política matrimonial y tuvo tres esposas de tres etnias distintas. La primera fue Ranicunda, hija del rey de los turingios, eliminados por los francos de Clotario. La segunda fue Austrigusa, hija del rey de los gépidos con la que tuvo dos hijas: Wisegarda y Walderada. La primera se casó con Teudeperto, rey de los francos y la segunda con otro rey de los francos, Cusupaldo. Finalmente, Wacho casó con Salinga, hija del rey de los hérulos.

Esto nos muestra cómo los longobardos se centraron mucho en colocarse bien políticamente hablando mediante alianzas y matrimonios, no ocupándose solo de guerrear.

El siguiente pueblo que toma relevancia en la relación con los longobardos es el pueblo gépido, con el cual el sucesor de Wacho, Audoino, mantuvo buenas relaciones, pero será su hijo, Alboino, el que les declare la guerra tras haber llegado a una alianza con los ávaros. No se conoce bien la razón de esta alianza, si bien es cierto que podía tratarse de un pueblo emparentado con el longobardo durante la migración. Los gépidos fueron derrotados y Alboino decapitó a su rey, mandando hacer una especie de copa, llamada “scala” con su cráneo. Siguiendo la costumbre longobarda, desposó a la hija del rey gépido, Amalasunta, y nos cuenta el cronista que los gépidos debían ser un pueblo muy rico, ya que de él obtuvieron los longobardos grandes riquezas. Antes de partir, Paulo nos cuenta que los sajones ayudaron a los longobardos en su migración hacia el sur, y que finalmente llegaron a Italia como una gran masa de población diversa y compuesta no sólo de longobardos sino de gépidos, búlgaros, sármatas, panonios, suevos, nóricos y otros pueblos.

La mezcolanza de pueblos en la migración longobarda hacía muy difícil que un solo rey pudiera gobernar sobre todas las etnias que lo seguían, y además había que tener en cuenta que la costumbre longobarda de desposar a la hija o esposa del rey muerto en combate era ciertamente peligrosa como le sucedió a Alboino, asesinado por su esposa Amalasunta y sus seguidores gépidos como venganza por haber matado a su padre.

Ya en Italia el pueblo longobardo seguiría otros derroteros de los que nos ocuparemos más adelante.

Bibliografía:

BERGAMO, N.: I Longobardi. Dalle origini mitiche alla caduta del regno in Italia, I Leggeri, Librería Editrice Goriziana, 2012.

Imagen 1: https://goo.gl/E00QY1

Imagen 2: https://goo.gl/glCnu9

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