Resistencia e integración en el nuevo orden suevo (2).

En esta entrada terminaremos de tratar las dificultades que los suevos hallaron al llegar a Gallaecia. Parece que la aceptación no fue tan sencilla y las escaramuzas estuvieron a la orden del día. Hoy terminaremos de ver por qué así como las consecuencias en la población de la llegada de este pueblo bárbaro. ¿Os suenan los aunonenses o los auregenses? Os invito a descubrirlo. ¡Bienvenidos a Hispania! Sigue leyendo

Resistencia e integración en el nuevo orden suevo. (1)

En la entrada anterior pudimos ver cómo los suevos se fueron asentando en un territorio como la provincia hispana de Gallaecia con mayor o menor fortuna, mayor o menor belicismo; pero que al final pudieron controlar el territorio y con él a las gentes que lo habitaban, tanto propias como ajenas. Eso es visto desde la óptica sueva, pero ¿qué sucede con la óptica hispanorromana del proceso de asentamiento? Tan sólo dimos algunas pinceladas que es menester desgranar más, y es lo que pretendemos hacer en este nuevo artículo. ¡Bienvenidos a Hispania! Sigue leyendo

Llegando a un nuevo hogar. ¿Fue Gallaecia un territorio que acogió a los suevos?

En la entrada anterior dimos fin a la aventura puramente histórica de nuestros protagonistas, que vieron su reino convertido en provincia visigoda tras la intervención de Leovigildo a finales del siglo VI. Con esa parte terminábamos la narración basada en cronología histórica, una narración guiada en gran parte por la crónica de Hidacio y que luego pudimos continuar gracias a los testimonios de otros cronistas y de testimonios arqueológicos.

Ahora damos comienzo a la parte más arqueológica del período suevo en Gallaecia; un acercamiento ese nada fácil, dada la escasa huella que los pueblos germánicos dejaron al menos en su primera fase emigradora. Veremos si, con el tiempo, esa huella es más o menos evidente. Vayamos pues al principio de todo, ¿Encontraron los suevos en Gallaecia un buen territorio donde asentarse o fue un periplo hostil para ellos? ¡Bienvenidos a Hispania! Sigue leyendo

“Regnum suevorum destructum est”. El final del reino de Gallaecia.

En la anterior entrada descubrimos juntos cómo el reino suevo se configuró pro fin mediante el establecimiento de una sede regia que fuera capital y que resultó ser Braga, o eso parece deducirse de las pistas que tenemos, y cómo llegó a su fin el concepto de jefe bárbaro guerrero que llevaba consigo su tesoro más o menos abundante. Los suevos realizaron una evolución lógica desde la barbarie nómada y depredadora hacia el establecimiento de un Estado —con mayor o menor fortuna— que aunase a una serie de súbditos y cuyo referente de poder se encontraba en una capital.

La expresión con la que encabezamos esta entrada no es baladí, pues es la que Hidacio, cronista fundamental para entender la historia sueva en el siglo V, utilizó para referirse a la aplastante derrota que los suevos sufrieron en la batalla del río Órbigo en 456, una derrota tan grande que llevó al cronista a pensar que el reino finalmente había sido destruido. Como hemos ido viendo no fue así, ya que los suevos se reorganizaron con éxito; pero en la entrada de hoy sí que asistiremos a la destrucción definitiva del reino suevo de manos, otra vez, de un visigodo ilustre, el rey Leovigildo. Sigue leyendo