Leovigildo contra Hermenegildo. El conflicto sucesorio

En la entrada anterior estudiamos de cerca el movimiento bagauda y qué había supuesto este para el Imperio primero y para los godos después. Además de ello analizamos la situación en el norte peninsular y la relación de los reyes visigodos con los pueblos –principalmente cántabros y vascones– que habitaban estas montañas y profesaban una abierta hostilidad contra cualquier poder que provenía del sur. Hoy analizamos el último gran conflicto al que Leovigildo hubo de hacer frente: la rebelión de su primogénito Hermenegildo.

Este episodio puso de manifiesto que aunque el rey había logrado grandes avances y había conseguido ser el monarca visigodo más activo hasta la fecha; había descuidado en demasía lo que ocurría dentro de su propio hogar. El fallecimiento de Liuva muchos años atrás –en 574– había puesto de manifiesto la necesidad de encargar a alguien el control de los territorios galos que aún quedaban a la monarquía para que éstos no fueran presa de los francos. De haber pasado esto, los visigodos habrían perdido el nexo que les unía a la tradición de herederos de la monarquía tolosana y por ende, del Imperio Romano. Así que el rey hizo algo parecido a lo que Liuva hizo con él, puso a Recaredo a regir los designios de la Narbonense mientras él y Hermenegildo quedaban en la Península. Los éxitos de Recaredo no tardaron en llegar tras una serie de victorias en enclaves como Nimes y Carcasona contra Gontrán de Burgundia, episodios bien narrados por Gregorio de Tours en su Historia Francorum.

Imagen 1. Leovigildo rey y Hermenegildo príncipe, estando éste último asociado al trono como primogénito de su padre. Fuente: temporamagazine.com

Al tiempo, Leovigildo planeó los matrimonios de sus hijos con los monarcas merovingios, siendo Hermenegildo prometido a Ingunda, princesa de Austrasia, y  Recaredo  a Rigunta, princesa de Neustria; matrimonio que nunca llegó a consumarse por la muerte del rey Chilperico y el abandono de la princesa por parte del cortejo que la acompañaba a Toledo. Para 584 Recaredo intentaría pactar otro matrimonio con Austrasia, matrimonio que de nuevo no llegó a producirse por los intereses de los monarcas merovingios, contrarios a los visigodos.

Según Gregorio de Tours, Ingunda recibió la súplica por parte del obispo de Agde para que no abandonara el catolicismo en pos del arrianismo, ya que la esposa debía asumir la religión del marido según la norma. Una vez en Toledo, la reina Goswintha se empeñó en que su nieta adoptase el arrianismo y por ello la forzó a bautizarse como tal violentando a la princesa franca. Un paripé que no dio resultado.

Hermenegildo e Ingunda fueron a vivir a Hispalis por orden de Leovigildo, un hecho que demuestra que su conversión al catolicismo no había influido en que el rey desconfiase de él; todo lo contrario, lo destinó a Sevilla ya que confiaba en su buen mandato sobre un territorio siempre levantisco, pro-independentista y muy cercano a la frontera bizantina.

Su rebeldía y su traición desde la ciudad andaluza se hicieron en connivencia con una parte de la Iglesia católica y en concreto con la facción dirigida por Leandro de Sevilla, hermano de Isidoro de Sevilla que intentaría disculparlo posteriormente alegando que las virtudes de Leovigildo quedaban anuladas por su impiedad persiguiendo a los católicos y castigando al destierro a muchos obispos. Nada que ver con la realidad, ya que el rey había desterrado incluso a muchos de los suyos requisando sus bienes, no por su religión sino por la oposición a su gobierno y por acrecentar así el tesoro real. Estas élites hispanorromanos utilizaron a Hermenegildo como títere en el que enmascarar el temor a las posibles represalias o acciones adversas de Leovigildo contra ellos y entonces el primogénito se bautizó, adoptando el nombre de Juan.

Son muchas las interpretaciones que pueden hacerse pero desde luego Hermenegildo tendría muy presente el temor a que Recaredo, gran militar fiel a su padre y arriano convencido, heredase el reino en detrimento suyo, un factor que las fuentes no dejaron pasar y que pusieron muy en relevancia. Así, San Isidoro no dudó en tachar de tirano a Hermenegildo por alzar en armas a la Bética contra su padre y Juan de Biclaro afirmaba que muchas de las ciudades que se le unieron ya habían demostrado su deslealtad apoyando a Agila o a Atanagildo en el conflicto civil previo. Tan sólo fueron algunas fuentes francas y el papa Gregorio Magno los que afirmaban que la rebeldía se hizo en nombre del catolicismo, pero  incluso Gregorio de Tours lo tachó de traidor y tirano.

Imagen 2. “Triunfo de San Hermenegildo”, Francisco de Herrera, 1654. Hermenegildo fue canonizado y ascendido al rango de mártir y Santo en el martirologio de Felipe II. El santo se eleva a los cielos rodeado por ángeles que portan los símbolos de su origen y martirio: la corona y el cetro de rey visigodo a la izquierda, y las cadenas y el hacha de su martirio a la derecha. En la parte inferior del cuadro, el rey Leovigildo, vestido con armadura, y un obispo arriano con el cáliz de la Eucaristía. Fuente: museodelprado.es

Hermenegildo acuñó monedas incluyendo a Dios en la leyenda para agradecerle su nombramiento y realizó una política de acercamiento a Bizancio, a los reinos merovingios y al reino suevo. El emperador Tiberio II se comprometió a ayudarlo sólo si se requería su apoyo en el campo de batalla, ya que tenía otros frentes abiertos, pero Leovigildo compró su neutralidad con 30.000 monedas de oro muy necesarias para los frentes persa y ávaro. Hermenegildo intentó obtener el apoyo de los francos, pero Leovigildo les recordó que había unos acuerdos firmados que respetar y que garantizaban la integridad territorial de los territorios respectivos. Allá donde Hermenegildo iba, su padre se adelantaba y de hecho fueron los suevos los únicos que le prestaron ayuda por temor a su poderoso vecino. Veían en Hermenegildo una oportunidad para liberarse del poderoso monarca toledano y ello les costó su ruina y la pérdida del reino, que se integró en el visigodo.

Hermengildo pudo perder la guerra por muchas cosas, pero la fundamental fue por su nefasta escasez de iniciativa en el conflicto. De hecho Leovigildo estuvo ocupado guerreando con los vascones como ya vimos y el autoproclamado rey en la Bética no hizo nada por tomar la iniciativa o conquistar Toledo. Cuando Leovigildo se decidió a tomar la iniciativa bastaron acaso un par de años para derrotar estrepitosamente a su hijo. Primero tomó Itálica y después tomó Mérida e Hispalis en 584, obligando a su hijo a retirarse al castro de Osset (San Juan de Aznalfarache) y después a Córdoba, donde lo sitió. Fue Recaredo el encargado de negociar su rendición y las fuentes nos dicen que recomendó a su hermano postrarse a los pies del rey.

Imagen 3. Hermenegildo es degollado como mártir con el consentimiento del carcelero y fiel a sus creencias católicas. Fuente: funjzdiaz.net

Hermenegildo obedeció y se dice que el rey lo levantó y lo besó como a un hijo. Después lo despojó de sus ropas regias y lo desterró a Valencia, ciudad que seguramente no se encontraba bajo la órbita visigoda en este momento. Hermenegildo fue trasladado a Tarragona donde un tal Sisberto de Neustria lo asesinó por una razón que no se sabe muy bien. Unos dicen que Leovigildo mandó a un obispo arriano a dar la comunión a Hermenegildo para que éste renunciara a su fe y que éste, sintiéndose ultrajado, maltrató al obispo firmando su condena de muerte. Por otro lado se dice que a Recaredo le venía muy bien librarse de su hermano para heredar él mismo los designios del reino. Sea como fuere, a partir de este momento Recaredo quedó como único heredero y nadie podía imaginar lo que éste controvertido rey firmaría en el III Concilio de Toledo apenas cinco años más tarde.

Bibliografía:

SANZ SERRANO, R: Historia de los godos. Una epopeya histórica de Escandinavia a Toledo, Madrid, 2009.

THOMPSON, E.A.: Los godos en España, Madrid, 2014.

Imagen 1: http://goo.gl/5buuQn

Imagen 2: http://goo.gl/Z9xD0w

Imagen 3: http://goo.gl/pb5JUs

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5 comentarios sobre “Leovigildo contra Hermenegildo. El conflicto sucesorio

  1. Buenos días.
    Mi pregunta: Sabia que el rey visigodo Leovigildo fue el fundador de Logroño.
    gracias por enviar el blog sobre la historia, un saludo.

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    1. Buenos días Celia, muchas gracias por pasarte. Que sepamos a ciencia cierta Leovigildo fundó Recópolis, Ologicus (Olite) y posiblemente Victoriacum (Gasteiz). Estando Logroño en la Rioja es posible que el rey godo acudiera por allí en sus campañas contra los vascones, pero fundador como tal de lo que después sería Logroño no podemos asegurarlo.

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      1. Hola, Buenos días.
        No se trataba en contra de los vascones. En una antigua ciudad Cantabria, que hoy es Logroño, hubo una revuelta entres sus habitantes, tras visita de un anciano eremita (San Millán), que recibió burla, y el rey godo Leovigildo ha tenido que intervenir para poner orden. Un saludo

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