Dídimo y Veriniano. La situación de Hispania en el siglo V

En la última entrada de 2014 vimos qué tipos de pactos regulaban las relaciones entre romanos y bárbaros, los conocidos como pactos de hospitalidad o foeda. Hoy vamos a centrarnos en Hispania y en su situación previa al saqueo de Roma por Alarico. ¿Qué pasó en esta provincia mientras en Italia los godos ponían en jaque al emperador? Es famosa la historia de los hermanos Dídimo y Veriniano y su defensa heroica de Hispania frente a usurpadores y bárbaros; pero ¿Realmente la historia es como nos la han contado? Hoy vamos a analizar a estos dos personajes para entender la situación política de Hispania a principios del siglo V y comprobar si esta provincia estaba inmersa en las dinámicas del resto del Imperio o por el contrario fue un fenómeno a parte.

Las principales fuentes históricas para abordar esta cuestión las encontramos en Orosio, que fue contemporáneo a los hechos y que hace una defensa a ultranza de los dos hermanos y su actuación y en Zósimo y Sozomeno; historiadores posteriores que relataron los hechos mediante la recopilación de documentos oficiales.

El contexto en que enmarcamos nuestro relato comienza en el año 406, momento en que Constantino, un soldado destinado en Britania, se alzó contra Honorio y le arrebató la prefectura de las Galias en dicho año estableciéndose como emperador. Pasó rápidamente a establecer su Corte en Arlés, aislando por ello a Hispania de Italia y de su teórico defensor, el emperador Honorio. Sozomeno nos dice claramente que Dídimo y Veriniano eran parientes del emperador y que, si bien estuvieron enfrentados en el pasado, resolvieron sus diferencias para oponer resistencia a los invasores en los pasos pirenaicos. Ahora bien, ¿Eran los hermanos los héroes que describe Orosio, dos defensores de Hispania y de su legítimo emperador? ¿O más bien eran dos terratenientes con una influencia que no querían perder ni ver en peligro? Ambos son ensalzados por Orosio con un fin muy claro: despejar cualquier sospecha acerca de la presunta tiranía de los hermanos con tal de minimizar los males que asolaban Hispania en tiempos ya cristianos respecto a los que acontecieron bajo la religión pagana, ¿Pero esto es realmente así? Ciertamente no.

Imagen 1. Mapa de las calzadas principales y secundarias de Hispania en época romana. La vía que une Pompaelo con Asturica Augusta sería la defendida principalmente por las tropas regulares peninsulares y el paso desde Pamplona a través de los Pirineos el elegido por Dídimo y Veriniano para impedir el paso de sus enemigos a la Península.

De acuerdo con los criterios del propio Orosio, la tiranía consiste en tres elementos fundamentales:

  • Hacerse con el poder mientras el príncipe reinante aún vive.
  • Arrogarse la potestad de dirigir una parte del ejército romano por propia iniciativa.
  • Dejarse ver públicamente ostentando la diadema y la púrpura, símbolos distintivos de la dignidad imperial.

Estrictamente, los dos hermanos no pueden ser tenidos como usurpadores ya que en ningún momento encontramos en las fuentes referencias a que portasen las insignias imperiales ni que intentaran gobernar Hispania contra la potestad de Honorio. Por el contrario, tanto Zósimo como Sozomeno afirman que en un primer momento los hermanos opusieron al usurpador un ejército de tropas acantonadas en la provincia Lusitania y que, derrotadas estas por su inferioridad, reclutaron un ejército de campesinos y esclavos de sus propias tierras a los que armaron con sus propios recursos y que opusieron al usurpador Constantino, poniéndolo en apuros. ¿Qué tropas eran esas que estaban acantonadas en la Lusitania entonces?

Siguiendo la Notitia Dignitatum, documento oficial de finales del siglo IV de carácter militar para la Península Ibérica, las tropas que restaban en Hispania eran una legión acantonada en León y cinco cohortes establecidas a lo largo de la vía que unía Burdeos con Astorga a través de los Pirineos atlánticos. Teniendo en cuenta que la mayoría de estas tropas habrían sido evacuadas para combatir en Italia ante el peligro de las invasiones y que hacía mucho tiempo que el ejército no recibía las reposiciones que eran pertinentes, Dídimo y Veriniano dirigirían unas tropas ciertamente escasas y residuales; una escasez que los obligaría a reforzarlas después con sus propias tropas privadas. Es cierto entonces que los hermanos aglutinaron con su influencia los restos del ejército regular romano y lo mandaron a combatir y por tanto cumplieron uno de los elementos necesarios para incurrir en tiranía.

Imagen 2. Siliqua de Constantino III.

Cuando Zósimo nos relata que Constantino decidió enviar a su hijo Constante a la Península lo hizo con dos objetivos:

  • Dominar los territorios peninsulares.
  • Exterminar a los parientes de Honorio para terminar así con posibles pretendientes de la dinastía Teodosiana además de para evitar que dirigieran su ejército atravesando los Pirineos y lo cercaran al tiempo que Honorio atacaba desde Italia.

Por tanto queda claro que los hermanos eran dos nobles hispanos que pertenecían a la élite nobiliaria imperial y por ello conocidos a nivel internacional. De acuerdo con Zósimo, la potestad militar y política de los hermanos era ya previa a la llegada de las tropas de Constantino a Hispania. No surgieron pues como dos héroes acuciados por las circunstancias sino que eran dos terratenientes nobles con muchas posesiones, ingresos y siervos.

Una vez Constante estuvo en la Península mandó apresar a los hermanos y traerlos vivos ante él para mantenerlos encadenarlos y llevarlos después a Tréveris; donde fueron ejecutados por orden de su padre. Corría el año 408 y los nobles hispanos tenían aún la suficiente fuerza para tener que ser sometidos tras dos batallas y el envío de refuerzos desde la Galia.

Imagen 3. Roncesvalles. Es el hipotético paso por el que seguramente suevos, vándalos y alanos irrumpirían en la Península siguiendo la vía de Burdeos a Astorga y que infructuosamente trataron de defender Dídimo y Veriniano.

Cabe aquí hablar de la segunda parte que nos ocupa, la cuestión bárbara. Los dos hermanos se habían hecho fuertes con la intención de protegerse a sí mismos y a Hispania del usurpador Constantino y de los bárbaros, ¿Pero de qué bárbaros nos habla Orosio?

Sin duda estamos hablando de las tribus de suevos, vándalos y alanos que pululaban ya por el Sur de la Galia, suponiendo un serio peligro para la Península Ibérica por encontrarla atractiva en recursos y en riquezas. Una vez los hermanos fueron apresados, Constante dejó a su general, Geroncio, como guardián de los pasos pirenaicos para evitar que los bárbaros traspasasen ese limes mientras él iba al encuentro de su padre para entregar a los presos. De aquí deviene la sublevación de este general contra Constante debido al nombramiento de otro general por parte de Constantino.

Esa sublevación provocó que Geroncio reclutara contra Constante a las tribus que deambulaban por la Galia y que, en último término, las dejara pasar a la Península debido al éxito militar que obtuvo gracias a ellas. Comenzaban así las invasiones del año 409 y era ya demasiado tarde cuando Constantino y su hijo fueran muertos por las tropas de Honorio y Geroncio obligado a suicidarse en Hispania. El daño estaba hecho y la Península era ya el escenario de operaciones de multitud de bárbaros que, poco después, estarían en el punto de mira de nuestros visigodos, federados de nuevo con Honorio.

Podemos concluir que en Hispania existían aristócratas con fuertes intereses y una influencia que les permitió incluso aglutinar al ejército romano contra usurpadores y bárbaros con unas intenciones más allá de la pura lealtad al emperador. Además también podemos afirmar que esta provincia no estuvo ajena de las tramas de usurpación en las que se veía inmerso todo el Imperio occidental ni tampoco de los pillajes de los bárbaros que deambulaban cada vez con más impunidad por las provincias. Hispania se comenzaría pronto a asociar a los designios del pueblo visigodo.

Bibliografía:

ESCRIBANO PAÑO, Mª V.: “Usurpación y defensa de las Hispanias: Dídimo y Veriniano (408)” en Gerión. Revista de Historia Antigua, Universidad Complutense de Madrid, Vol. 18, pp. 509-534, Madrid, 2000.

SANZ SERRANO, R: Historia de los godos. Una epopeya histórica de Escandinavia a Toledo, Madrid, 2009.

Imagen 1: http://goo.gl/mJIIg8

Imagen 2: http://goo.gl/69ZOsj

Imagen 3: http://goo.gl/8zmrwl

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