Bárbaros en las fronteras. La visión romana acerca del extranjero y su choque cultural con Roma

En la anterior entrada pudimos observar cómo las gentes entendidas como grupos familiares más o menos extensos eran originarios, según los romanos, de lugares lejanos, inhóspitos y muchas veces fantásticos, como los hiperbóreos; que eran originarios de un lugar donde nunca salía el sol. Poco a poco esas gentes fueron migrando hacia el Sur y hacia el Oeste, en dirección a las fronteras del Imperio y empujadas por diversas razones como hambrunas, pestes, guerra o la búsqueda de territorios más favorables para el cultivo y el asentamiento humano. El Imperio era el remedio perfecto a todas esas contingencias. Poco a poco lograrán permeabilizar el mítico limes o frontera del Imperio, un concepto muy importante para la población romana y acabarán como federados e integrantes de los ejércitos imperiales; un atributo característico de la Roma bajoimperial. Continúa leyendo Bárbaros en las fronteras. La visión romana acerca del extranjero y su choque cultural con Roma

El origen de los godos y otros pueblos

Tradicionalmente se ha aceptado por el gran público como algo normal hablar del dúo inseparable de los romanos y los “bárbaros”, siendo los primeros los fundadores y garantes del orden y la civilización y los segundos los destructores de todo atisbo humano o cultural. Esta impresión tiene una parte que podríamos desdoblar en dos: por un lado es cierto, los romanos fueron los herederos e impulsores –que no fundadores– de la civilización clásica tal y como la conocemos; sus ciudades eran ordenadas en la mayoría de los casos y gozaban de un sistema económico y social muy desarrollado para su tiempo. Por otro lado, no es acertada la impresión que el cine y la literatura nos ha legado de los pueblos bárbaros, sin olvidar que el término barbarus hacía referencia al extranjero, un concepto heredado de la cultura griega y que hoy hemos convertido en algo malo, hemos convertido al bárbaro en inhumano y en salvaje. Continúa leyendo El origen de los godos y otros pueblos

Romana Insolentia, el nacimiento de un blog visigodo.

Con estas dos palabras calificaba San Isidoro de Sevilla a finales del siglo VI la actuación del emperador bizantino Mauricio en Hispania al respecto de la conversión de Recaredo I al credo católico-niceno en el año 589 en el III Concilio de Toledo. Dos palabras, puramente hispanas y visigodas, para calificar al enemigo, al extranjero, cuya presencia en Hispania en cambio estaba reconocida por la monarquía goda desde tiempos del rey Atanagildo, abuelo de Recaredo. Con el calificativo de “Romana insolentia” se refería San Isidoro a lo revoltosos que se habían vuelto los bizantinos en el Levante peninsular, lo que hoy comprendería Murcia, parte de Valencia y Almería aprovechando la inestabilidad generada en el seno del reino visigodo a raíz de la conversión del rey Recaredo y su corte a un credo predominante ya en toda la Cristiandad y con el que con tanto ahínco se había enfrentado su padre Leovigildo poco tiempo antes hasta el punto de perseguir a su primogénito y darle captura.

Mucho de lo dicho arriba podremos descubrirlo juntos en sucesivas entregas, sorprendiéndonos de todo lo que da de sí la historia y las anécdotas visigodas. No sólo aprenderemos aspectos del pequeño lapso histórico que supuso el reino visigodo, sino que no sumergeremos en otros aspectos históricos, arqueológicos, artísticos y geográficos que han configurado el mundo tal y como lo conocemos, siempre desde un punto de vista muy didáctico y accesible.

Que Hispania sea un territorio de encuentro para todos, ¡visigodos y visigodas!

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Imagen 1. Idealización de la conversión del rey visigodo Recaredo al catolicismo, Antonio Muñoz Degrain. Museo del Prado.

Imagen de cabecera: Legisladores de época visigoda, cuadro de don Carlos Rivera, Congreso de los Diputados.